La anemia es una de las patologías más frecuentes durante la gestación. Aunque suele tener solución sencilla, puede tener consecuencias importantes si no se diagnostica y trata a tiempo. Si te interesa saber más sobre la ANEMIA EN EL EMBARAZO puedes leer este artículo.
¿Qué es la anemia en el embarazo?
La anemia se define como una disminución en la concentración de hemoglobina (Hb) en la sangre por debajo de los valores considerados normales. La hemoglobina es una proteína contenida en los glóbulos rojos que transporta oxígeno a los tejidos.
En el embarazo, debido a los cambios fisiológicos (aumento del volumen plasmático, mayor demanda de hierro, necesidades fetales), es habitual que los niveles de hemoglobina desciendan ligeramente. Pero cuando este descenso es mayor de lo esperado, hablamos de anemia gestacional.
Hay que recordar que los valores de referencia que marca el laboratorio, son los valores para las mujeres en general y no cambian los parámetros en el embarazo. Por lo que niveles de Hemoglobina por encima de 11 son normales a pesar de que se marquen con un asterisco.
Sin embargo, niveles próximos a Hb: 11 hay que controlarlos estrictamente, para que no lleguemos “tarde” a la hora de diagnosticar la anemia.

¿Es muy frecuente la anemia en el embarazo?
Según estimaciones de la OMS (Global Anaemia Estimates, Women aged 15-49, por estado de embarazo), en 2023 la prevalencia global de anemia en mujeres embarazadas fue aproximadamente 35,5 %.
Los datos de España son confusos debido a que los diferentes estudios miran la anemia en diferentes momentos de gestación y poniendo el punto de corte en diferentes valores.
¿Por qué es tan frecuente durante el embarazo?
Existen varios motivos:
- Aumento del volumen sanguíneo: en el embarazo la sangre materna aumenta su volumen circulante, diluyendo la hemoglobina.
- Mayor necesidad de hierro: la madre necesita más hierro para producir hemoglobina y para el crecimiento del feto y la placenta.
- Aporte insuficiente en la dieta: muchas mujeres no alcanzan a cubrir con la alimentación las necesidades extra de hierro.
- Déficit previo: algunas mujeres ya empiezan el embarazo con reservas bajas.
Por estas razones, la anemia se considera una complicación muy común, sobre todo en la segunda mitad de la gestación.
¿Cuáles son las causas más frecuentes de anemia en el embarazo?
Aunque hay distintos tipos, la mayoría se debe a:
• Deficiencia de hierro (anemia ferropénica): representa el 75-95% de los casos.
• Déficit de ácido fólico o vitamina B12: menos frecuente, pero importante.
• Enfermedades crónicas o hereditarias (talasemia, anemia falciforme): poco comunes en la población general, pero a tener en cuenta siempre.
¿Qué síntomas puede causar la anemia durante el embarazo?
Los síntomas dependen de la intensidad:
• Leve: muchas veces es asintomática y solo se detecta en los análisis.
• Moderada a grave: puede dar cansancio, palidez, falta de energía, mareos, dolor de cabeza, taquicardia, falta de aire, uñas frágiles, caída del cabello.
Sin embargo, hay embarazadas que pueden presentar alguno de estos síntomas sin que el diagnóstico sea la anemia por lo que hay que realizar siempre analítica en caso de sospecha clínica para orientar bien el caso.
¿Cuáles son los riesgos de la anemia para la madre?
• Mayor fatiga y peor calidad de vida.
• Riesgo aumentado de infecciones.
• Complicaciones en el parto (riesgo mayor de necesitar transfusión si hay hemorragia).
• Recuperación más lenta en el posparto.
¿Y para el bebé?
En el caso de anemias importantes se pueden encontrar problemas como:
• Restricción del crecimiento intrauterino (RCIU)
• Parto prematuro
• Bajo peso al nacer
• Menor desarrollo neurológico en la infancia, si la anemia materna es grave y prolongada.
Por eso, la anemia no solo afecta a la madre, sino también al bienestar del bebé.
¿Cómo se diagnostica la anemia en el embarazo?
El diagnóstico es muy sencillo y se basa en un análisis de sangre. En España y en la mayoría de países se recomienda medir la hemoglobina en el primer trimestre y repetir en el segundo yo tercer trimestre.
Se considera anemia cuando:
• Hemoglobina < 11 g/dL en el primer y tercer trimestre.
• Hemoglobina < 10,5 g/dL en el segundo trimestre.
Además, se pueden pedir parámetros de hierro (ferritina, transferrina, saturación de transferrina) para confirmar si la causa es ferropenia.
¿Qué diferencia hay entre anemia y ferropenia?
• Ferropenia: significa que las reservas de hierro (medidas por la ferritina) son bajas, aunque la hemoglobina aún esté normal.
• Anemia ferropénica: es cuando la falta de hierro ya ha reducido la hemoglobina.
Detectar la ferropenia a tiempo permite tratarla antes de que aparezca la anemia.
¿Se puede prevenir la anemia en el embarazo?
Sí. Las estrategias más importantes son:
- Alimentación equilibrada rica en hierro.
- Suplementación preventiva con hierro oral, que se recomienda en algunos países a todas las gestantes y en otros solo a quienes tienen reservas bajas. Una buena opción sería mirar los depósitos de hierro y si están bajos suplementarlos antes de que aparezca la anemia.
- Revisión preconcepcional: si una mujer ya sabe que tiene anemia o ferropenia antes de quedarse embarazada, hay que iniciar el tratamiento y la suplementación para llegar con buenos niveles al embarazo.
¿Qué alimentos son ricos en hierro?
El hierro se presenta en dos formas:
• Hierro hemo (mejor absorbido): carne roja, pollo, pavo, pescado, mariscos.
• Hierro no hemo: legumbres (lentejas, garbanzos, alubias), espinacas, acelgas, frutos secos, semillas, cereales integrales.
Consejos prácticos:
• Combinar hierro vegetal con alimentos ricos en vitamina C (zumo de naranja, kiwi, tomate) para mejorar la absorción.
• Evitar té, café y lácteos junto con las comidas ricas en hierro, porque dificultan su absorción.

¿Siempre es necesario tomar suplementos de hierro?
No siempre. Habrá que individualizar y suplementar en el caso de que existan factores de riesgo (ingesta pobre o con déficits de hierro, antecedentes de anemia…). Importante ajustar las pautas según los análisis (si la ferritina es baja o si aparece anemia).
El hierro vía oral y en función del principio activo, puede no tolerarse correctamente. Habrá que buscar cuál es el que mejor se adapta en tu caso.
¿Con la suplementación de hierro siempre es suficiente?
Dado a que la principal causa de la anemia es el déficit de hierro, con la suplementación suele ser suficiente. Sin embargo, no hay que olvidar otros parámetros como la Vitamina B12 y el ácido fólico que también intervienen en la formación de la hemoglobina.
En casos en los que la tolerancia del hierro oral sea imposible o en casos de no mejoría con el hierro vía oral (a veces por falta de absorción) se puede valorar el hierro intravenoso.
¿Cuándo se utiliza el hierro intravenoso en el embarazo?
Se recomienda en:
• Anemia moderada o grave cerca del tercer trimestre.
• Intolerancia clara al hierro oral.
• Situaciones en las que se necesita una recuperación rápida de los niveles.
El hierro intravenoso es seguro, rápido y eficaz, aunque precisa administrarse en el hospital.
¿Puede ser necesaria una transfusión de sangre?
Solo en casos excepcionales:
• Anemia muy grave con síntomas.
• Pérdida sanguínea aguda en el parto.
Este tratamiento debería ser excepcional. Con los controles preconcepcionales y los del embarazo llegar a precisar una transfusión es rarísimo. Pero para casos indicados se puede realizar este tratamiento sin poner en riesgo al bebé.
¿Qué controles se hacen a lo largo del embarazo para detectar anemia?
- Primer análisis en el primer trimestre.
- Segundo análisis entre las 24-28 semanas.
- En el tercer trimestre.
En el caso de anemia se pueden hacer analíticas adicionales para confirmar que el tratamiento funciona.

¿La anemia puede continuar después del parto?
Sí. Debido a la pérdida de sangre que puede haber en el parto o en la cesárea, aquellas mujeres con niveles justos de hemoglobina pueden llegar a presentar una anemia que no tenían.
Es importante no solo solucionar la anemia y llegar a valores normales de hemoglobina sino también rellenar los depósitos de hierro. Generalmente se necesitan unos 3 meses de tratamiento con hierro en los casos de anemia para conseguir dicho objetivo.
¿Es lo mismo anemia en el embarazo que anemia del bebé?
No.
• La anemia en el embarazo es un problema de la madre.
• La anemia neonatal es otra condición que en la mayoría de ocasiones no se relaciona con la anemia de la madre.
¿Se puede quedar embarazada con anemia?
Sí, pero no es lo recomendable. Lo ideal es tratar la anemia antes de la concepción, porque puede aumentar el riesgo de complicaciones.
¿Cuáles son los mitos más frecuentes sobre la anemia en el embarazo?
- “El hierro me hace daño al estómago, así que mejor no lo tomo”.
No tomarlo puede ser más perjudicial. Existen preparados alternativos más tolerables. - “Si tengo anemia es porque no como suficiente carne”.
No siempre, ya que intervienen muchos factores, incluido el aumento fisiológico de necesidades. - “La anemia no es grave, solo es un poco de cansancio”.
La anemia sí puede ser grave, tanto para la madre como para el bebé, y siempre debe tratarse.
¿Qué recomendaciones prácticas se pueden dar a las embarazadas?
• Hacer los controles analíticos recomendados.
• Seguir una alimentación variada rica en hierro.
• Tomar la suplementación indicada por el profesional de salud.
• Avisar si hay efectos secundarios del hierro para valorar alternativas.
• Continuar con el hierro después del parto si así se indica.
Conclusión
La anemia en el embarazo es muy frecuente, pero también fácil de prevenir y tratar con medidas simples como la dieta adecuada, los suplementos de hierro y el control analítico. Lo más importante es detectarla a tiempo para evitar complicaciones tanto para la madre como para el bebé.
Bibliografía
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- World Health Organization. WHO recommendations on antenatal care for a positive pregnancy experience. Geneva: WHO; 2016.
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