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Vaginosis bacteriana. Más allá de la candidiasis. Gardnerella y otras bacterias
Judit Jaramago

Vaginosis bacteriana. Más allá de la candidiasis. Gardnerella y otras bacterias

Mucho se ha divulgado sobre la candidiasis vaginal, su sintomatología, tratamiento… pero “No todo es candidiasis”. En ocasiones podemos tener ciertas molestias vaginales, flujo alterado, escozor… y el motivo no ser la “famosa” Cándida. Hoy en el blog vamos a hablar de la vaginosis bacteriana, y de la Gardnerella. Poco hablamos de esta entidad y en la consulta nos la encontramos frecuentemente, espero que te ayude. 

¿Qué es la vaginosis bacteriana?

La Vaginosis Bacteriana es una alteración de la flora vaginal que se caracteriza por una disminución de Lactobacillus (bacterias principales en la flora y que permiten mantener el pH vaginal ácido) y un incremento de otras bacterias como la Gardnerella Vaginallis (la más frecuente) y otras especies de Mobiluncus, Bacteroides, Prevotella, Mycoplasma y Atopobium.  Estas bacterias mayoritariamente son anaerobias Gram negativas. 

Cuando se produce un desequilibrio de la flora vaginal y disminuyen los Lactobacillus y, por tanto, aumenta el pH vaginal, puede aumentar el número de otras bacterias que pueden estar en la flora vaginal normal. Al aumentar en número sus colonias, pueden dar sintomatología propia de la vaginosis. 

¿Qué síntomas presenta una vaginosis bacteriana?

Lo primero que debemos saber es que puede ser que no presente ningún síntoma. Existen mujeres asintomáticas y de ahí la dificultad para establecer la incidencia real de la vaginosis. 

Cuando se presentan síntomas, lo más frecuente es un aumento de flujo vaginal, que se suele hacer más acuoso, grisáceo y maloliente. Este mal olor del flujo es debido a la actividad enzimática de un exceso de estas bacterias (Gardnerella y otras).

En otras ocasiones, la mujer refiere molestias vaginales. Estas molestias pueden ser sutiles. Un ligero escozor, sensación de disconfort.

¿Cómo se llega al diagnóstico?

A la exploración física podemos sospecharla ante un flujo alterado, maloliente y en ocasiones alguna “burbuja”. 

Ante una clínica sospechosa, se puede realizar cultivo vaginal donde el laboratorio mirará si existe un sobrecrecimiento de Garnerella vaginallis u otras bacterias anaerobias. 

Debemos tener en cuenta que existe hasta un 10% de mujeres sin patología (2) a los que se les puede detectar una Gardnerella en la citología, pues como ya hemos explicado, esta bacteria se encuentra en la flora normal de la mujer, si bien cuando expresa un sobrecrecimiento es cuando hablaremos de vaginosis. 

Actualmente, son los criterios de Amsel los más utilizados para el diagnóstico, requiriendo 3 de los 4 criterios. 

  1. Leucorrea homogénea, cuyo color o cantidad pueden variar. 
  2. Mal olor con el test de las aminas (olor a pescado). Añadir unas gotas de hidróxido potásico en un porta a la secreción vaginal
  3. Clue cells al visualizarlo al microscopio (>20% de las células)
  4. pH vaginal > 4.5

Con los nuevos tests para estudio de microbiota vaginal, es posible que en el futuro el diagnóstico venga determinado por estos tests, entendiendo mejor el tipo de bacterias existentes en cada mujer (que varía de unas a otras)

¿Debo realizar tratamiento si me han diagnosticado una Gardnerella?

Si estás asintomática, no. Es decir, si vas a hacerte la revisión ginecológica y no tienes síntomas y en la citología el patólogo informa de que observa Gardnerella, no deberías hacer tratamiento, a menos que tengas síntomas. Existen a esta norma algunas excepciones como el someterse a algún procedimiento ginecológico como una histeroscopia, un legrado… 

Si existen síntomas y se diagnostica una vaginosis bacteriana, que deberás hacer tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

Quiero referirme aquí a un cambio en la visión de la vaginosis bacteriana. Hasta el estudio de la microbiota, la vaginosis bacteriana se creía que era una infección exclusivamente por Gardnerella. Desde que sabemos que la vaginosis es una alteración de la flora con sobrecrecimiento de Gardnerella y otras bacterias es importante, no solo dar tratamiento para disminuir estas bacterias, sino conseguir que aumenten los Lactobacillus restableciéndose así la flora. 

Existen 2 tipos de tratamiento a valorar con el diagnóstico de la vaginosis bacteriana. Los tratamientos antibióticos y los no antibióticos. 

Tratamientos no antibióticos

Aquí tenemos que hablar del Cloruro de decualinio (Fluimizin). Se considera un antiséptico y está indicado en el tratamiento de la vaginosis, con una eficacia similar a otros tratamientos antibióticos. 

El mecanismo de acción del Fluimizin es que produce un aumento en la permeabilidad de las bacterias patógenas y estas pierden la actividad enzimática, produciendo finalmente su muerte. 

Tratamiento antibiótico

El tratamiento antibiótico consiste en cremas u óvulos vaginales de Clindamicina o Metronidazol como primera elección, aunque existe la posibilidad de dar tratamientos vía oral en casos seleccionados o recidivas frecuentes. 

Tras estos tratamientos, siempre habrá que considerar la posibilidad de “repoblar” o favorecer el crecimiento de los Lactobacillus y se podrán valorar la toma de prebióticos y/o probióticos. 

¿Cómo puedo evitar tener una vaginosis bacteriana?

La vaginosis bacteriana tiene múltiples causas, y a día de hoy nos falta mucho por conocer. Sin embargo, en estudios realizados se observa con mayor frecuencia en mujeres de raza negra, fumadoras, en las que realizan duchas vaginales (que no deben realizarse) y que aumenta con el número de parejas sexuales o haber tenido un compañero sexual nuevo el mes previo (2)

¿Debo hacer controles tras el tratamiento?

En caso de haber desaparecido la sintomatología no hace falta control. En casos de VB recidivante, es posible que el ginecólogo considere oportuno verte después del tratamiento, pero serán casos seleccionados. 

¿Es frecuente que vuelva a tener una vaginosis bacteriana tras un primer episodio?

La respuesta es que . Hasta el 30% presenta una nueva vaginosis bacteriana los 3 primeros meses y llega hasta el 50% durante el primer año. 

Por eso es importante que si existen recidivas acudas al ginecólogo, a que evalúe tu caso y que proponga el tratamiento más adecuado.

Bibliografía

  1. Ling Z, Kong J, Liu F, et al. Molecular analysis of the diversity of vaginal microbiota associated with bacterial vaginosis. BMC Genomics 2010;11:488.
  2. Diagnóstico y tratamiento de las infecciones vulvovaginales Diagnosis and treatment of vulvovaginal infections Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Prog Obstet Ginecol 2022;65:61-75
Artículo 18 de marzo de 2024
Judit Jaramago
18 de marzo de 2024
Llevo más de 15 años ejerciendo como ginecóloga y obstetra. En este blog pretendo que conozcáis mi trayectoria profesional hasta el momento.

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