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Trastornos del líquido amniótico
Judit Jaramago

Trastornos del líquido amniótico

Trastornos del líquido amniótico. Descubre qué es, por qué es importante, cómo se forma, como se mide y qué hay que tener en cuenta en caso de que exista un exceso o un déficit de líquido amniótico.

¿Qué es el líquido amniótico?

El líquido amniótico es el fluido que está dentro del saco amniótico (bolsa de las aguas) y que rodea totalmente al embrión y al feto posteriormente. Es transparente y permite que el feto se desarrolle con normalidad. 

En las semanas iniciales de la gestación, el líquido amniótico es un trasudado, líquido acuoso, de plasma del feto, de la madre o de ambos, aunque se desconoce el mecanismo exacto de formación (1). Posteriormente, será producido principalmente por el feto, siendo su mayor componente la orina fetal. 

¿Cómo se evalúa el líquido amniótico?

En la mayoría de las ocasiones, la evaluación del líquido amniótico es subjetiva. Cuando el ginecólogo realiza una ecografía, puede ver si es normal con un simple repaso con la sonda abdominal por el útero de la mujer. Sin embargo, cuando se ve subjetivamente que pudiera estar alterado, existen dos mediciones evaluarlo correctamente. 

  • Medición de índice de líquido amniótico (ILA). Se calcula mediante la suma de las máximas columnas de líquido en los 4 cuadrantes del abdomen materno. Se considera normal entre 5 y 25 cm
  • Máxima columna vertical (MCV): Se realiza midiendo la máxima columna vertical de líquido libre de partes fetales y de cordón de manera vertical. Se considera normal de 2 a 8 cm. (2)

Es importante destacar que a priori no es necesario hacer la medición, si subjetivamente se ve un líquido amniótico normal. 

¿Puede estar alterado el líquido amniótico?

Existen alteraciones del líquido amniótico por exceso y por defecto. 

  • Cuando existe menos líquido amniótico de lo normal (ILA < 5 cm o MCV < 2 cm) decimos que existe OLIGOAMNIOS
  • Cuando se produce un exceso de líquido amniótico (ILA> 25 cm  y MCV >8 cm)  hablamos de POLIHIDRAMNIOS

Debido a que un exceso o defecto de líquido amniótico puede presentar problemas en el feto y en el resultado perinatal, es importante un diagnóstico correcto, estudio de las posibles causas y seguimiento en unidades de alto riesgo.

A continuación, hablaremos del oligoamnios y del polihidramnios con la intención de dar algunas pautas, pero siendo siempre vuestro equipo médico el que acorde con tu historia clínica concreta decidirá estudios y seguimientos diferentes a los propuestos. 

Oligoamnios

El oligoamnios se define como un descenso del líquido amniótico normal y se considera cuando el ILA< 5 cm o la MCV es < 2 cm.

En el caso de que se diagnostique un oligoamnios, se deberá buscar la causa. Entre estas destacan:

  • Rotura o fisura de la bolsa de las aguas: En este caso una anamnesis dirigida y un test para ver si hay líquido amniótico en vagina suele ser suficiente para el diagnóstico
  • Alteraciones fetales: como ya hemos explicado, a partir del 2º trimestre, el líquido amniótico lo forma mayoritariamente el feto (es la orina fetal), por lo que si no existe suficiente, hay que valorar el sistema urinario del feto desde los riñones, hasta la uretra, pasando por los uréteres y descartar problemas. 

También es cierto que hacia el final de la gestación, disminuye y eso es normal; pero cuando vemos un líquido amniótico alterado se debe valorar que no haya un problema de alteración de crecimiento del feto. Cuando un feto tiene problemas en el crecimiento, lo que suele hacer es “guardar toda la energía” para procesos vitales, y una de las cosas que puede hacer es disminuir la formación de orina. 

Existen infecciones como puede ser el CMV que se pueden asociar a oligoamnios; pero estas suelen ir acompañadas de otras alteraciones 

  • Fármacos maternos: aunque hoy en día no es habitual, una de las cosas a interrogar es la medicación que toma la madre. Algunos fármacos como los IECAs (antihipertensivos que no se pautan durante el embarazo) y algunos AINES (antiinflamatorios) podrían ser causa del descenso del líquido amniótico. 

A pesar de realizar un correcto estudio, existe un 5% de casos en los que no se encuentra causa del descenso del líquido amniótico.

En cuanto al seguimiento, el pronóstico y la finalización va a depender de la causa a la que se deba el oligoamnios y de las semanas de gestación de las que se encuentre. 

En embarazos a término, tener un oligoamnios sin causa descrita se asocia a mayor probabilidad de acabar en una cesárea o en un sufrimiento fetal, aunque se necesitarían más estudios para poder establecer cuándo es el mejor momento para finalizar el embarazo y la mejor vía de parto. 

Polihidramnios

El polihidramnios se define como un exceso de líquido amniótico. Podemos distinguir dentro de esta entidad y en función del LA Polihidramnios leves (25-29), Moderados (30-34) y graves (35 o más)

Cuando se diagnostica un polihidramnios, se trata de encontrar la causa del mismo, pero es necesario saber que la mayoría de ellos son idiopáticos (que no se llega a saber la causa).

Se estudiarán:

  • Causas fetales: haciendo un repaso de la morfología del feto buscando posibles alteraciones gastrointestinales, donde por un problema de deglución o paso no fuera capaz de retirar parte del líquido amniótico generado. 
  • Infecciones: se descartarán infecciones fetales (en función de las serologías previas y de posibles marcadores ecográficos). Entre los que deberemos estudiar se encuentran parvovirus B19, Toxoplasma y sífilis. El resto de infecciones las solicitaremos según hallazgos ecográficos.
  • Causas maternas entre las que se encuentran una posible diabetes no diagnosticada (de ahí que se solicite la curva larga TTOG para el estudio de una diabetes gestacional) y una isoinmunización (es decir, aparición de anticuerpos que estén afectando al feto). 
  • Causas placentarias, que son muy poco frecuentes. 

Para estos estudios se precisará, ecografía obstétrica por ecografistas especializados, analítica y en casos seleccionados y graves se puede solicitar amniocentesis para estudio de cariotipo.

El seguimiento deberá ser en unidades de alto riesgo y los controles suelen pautarse con controles cada 15 días para ver evolución. 

En cuanto al tratamiento, depende de si se ha encontrado causa o no del polihidramnios. En casos muy sintomáticos (contracciones, dolor abdominal, dificultad respiratoria) se puede valorar el amniodrenaje (extracción de líquido amniótico), para casos muy seleccionados

La finalización de la gestación dependerá de los posibles diagnósticos asociados, pero si no existe causa ni sintomatología asociada se puede esperar hasta la semana 41. 

Bibliografía

  1. Trastornos del líquido amniótico. Capítulo 45. Secretos de Obstetricia y Ginecología. Ed. Elsevier.  
  2. Polihidramnios (medicinafetalbarcelona.org)
Artículo 9 de febrero de 2024
Judit Jaramago
9 de febrero de 2024
Llevo más de 15 años ejerciendo como ginecóloga y obstetra. En este blog pretendo que conozcáis mi trayectoria profesional hasta el momento.

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